Introducción
La Historia
de la Teología como disciplina teológica.
Hay un gran
debate sobre si es Historia, o más bien Teología. Si se puede o no hacer
Historia sin hacer Teología. Hay autores para todo. Por un lado es necesaria la
historia, pero si se quiere comprender la doctrina de los autores es necesaria
la teología.
La
Revelación y lo transmitido en la Tradición, nos reflejan como se ha ido
desarrollando el pensamiento cristiano. Intentamos ver cómo la Revelación ha
interpelado a diversos autores y cómo esos autores han interaccionado con la
Revelación. Una buena historia de la teología debería hacernos pensar
teológicamente.
Periodización de la Historia de la Teología
La Historia
Universal se divide en cuatro etapas: Edad Antigua; Edad Media; Edad Moderna;
Edad Contemporánea.
La Historia
de la Teología se divide en tres períodos: Período Patrístico; Período
Escolástico; Período Moderno y Contemporáneo.
Estos
períodos hacen referencia al modo de hacer teología. Se sitúan a partir de la
generación apostólica.
Período Patrístico
Surgió a mediados
del siglo II. Se dan las primeras manifestaciones de una obra teológica en
sentido estricto. Aparición de una literatura apologética.
En el
período patrístico cabe distinguir tres etapas fundamentales:
1. La etapa
primera, de iniciación o formación de la teología patrística. Se extiende desde
finales del siglo I hasta comienzos del siglo IV. Es la época de los Padres
apostólicos, de los Padres apologistas, de los primeros escritos antiheréticos
y de los primeros intentos de tratados o exposiciones teológicas breves.
2. Los
siglos IV y V, verdadera edad de oro de la Patrística, hecha posible por la
conjunción de dos factores: la paz de que se disfruta desde principios del
siglo IV, al cesar las persecuciones, y la maduración ya alcanzada por el pensar
cristiano.
3. La etapa
final, que se extiende hasta el siglo VIII, en el período de transición entre
la Antigüedad tardía y la Edad Media.
Esta época
debe su nombre a unos hombres que, por la ortodoxia de su doctrina y la hondura
de su santidad, la Iglesia reconoce como padres de la fe. Los Padres tienen una
importancia grande para la teología. El tono o estilo de teologizar fue
profundamente bíblico, con un frecuente recurso al símbolo y a la alegoría.
En la parte
oriental del Imperio romano, la patrística griega, podemos decir que termina
con la figura de San Juan Damasceno. En la parte occidental, la patrística
latina, el final lo marca el hundimiento del Imperio y la implantación de los
reinos germánicos.
Período Escolástico
En el
período altomedieval, entre los años 750 a 1100, domina la Teología Monástica.
La
Escolástica, propiamente dicha, tuvo una historia larga. Podemos distinguir
varias fases:
1. Alta
Escolástica, que va del 1100 al 1300. Periodo en el que se sitúan figuras como:
Pedro Lombardo, Alejandro de Hales, San Buenaventura, San Alberto Magno, Santo
Tomás de Aquino y el Beato Juan Duns Escoto.
2. Baja
Escolástica, del 1300 al 1500. Época de decadencia, división de las escuelas.
3.
Escolástica Renacentista, de 1500 a 1550. Se incorpora un espíritu nuevo.
Destacan: Tomás de Vío, Cayetano y Melchor Cano.
4.
Escolástica Barroca, desde mediados del s. XVI hasta el s. XVII. Después de
algunas figuras relevantes, como Domingo Báñez y Francisco Suárez, se inicia
una fuerte decadencia.
Periodo Moderno y Contemporáneo
El siglo
XVII es un momento de grandes cambios, tanto en lo político como en lo
cultural. No hay unidad de lengua, ni de mentalidad. El eje del poder había
estado en el Mediterráneo, ahora se traslada a centroeuropa. Se pasa de la
unidad política a los estados nacionales. La escena intelectual,
tradicionalmente escolástica, pasa a estar dominada por otras líneas de
pensamiento: el racionalismo de origen francés y el empirismo de origen
anglosajón.
Descristianización
intelectual de Europa. Ruptura espiritual e intelectual que se manifestará en
el siglo XVIII. Un mundo que ha sido cristiano y deja de serlo, esto para la
Teología es importante. Se le plantea un reto para salir de esta decadencia.
Estos intentos pueden dividirse en tres etapas:
1.
Continuación del proceso de decadencia que se extiende a lo largo del siglo
XVIII.
2. Inicio
de un proceso de renovación en el siglo XIX. A través de tres líneas
fundamentales:
* Vuelta a las fuentes bíblicas y patrísticas.
* Recuperación de la tradición escolástica.
* Diálogo
con algunas corrientes del pensamiento moderno, Idealismo y Romanticismo.


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